Es el diagnóstico que nadie quiere escuchar. Solo pensar en la posibilidad es suficiente para causarle estrés. Tanto en perros como en humanos, la detección temprana es la clave para combatir el cáncer.
El cáncer canino no es la sentencia de muerte que alguna vez fue, por lo que si sospecha que su perro puede tener cáncer o cualquier otro problema médico, debe consultar a su veterinario.
Los síntomas del cáncer canino a menudo se asemejan a muchas otras condiciones médicas, por lo que la única forma de saberlo con certeza es mediante un diagnóstico adecuado. Asumir que un perro tiene cáncer puede ser un gran error, ya que con la misma frecuencia, la condición es otra cosa y completamente tratable.
Estas son algunas de las señales de advertencia del cáncer canino.
- Colapso: cada vez que un perro se derrumba es motivo de preocupación y justifica una visita al veterinario lo antes posible.
- Letargo: no recibirlo en la puerta, la falta de interés en los juguetes o en los momentos de juego pueden ser un signo de cáncer.
- Falta de interacción: el aislamiento y la falta de interacción social son señales de que algo anda muy mal con tu perro y también pueden ser un signo de cáncer.
- Tos: Si tu perro comienza a toser, debe ser revisado por un veterinario. Si bien lo más probable es que la tos sea un simple resfriado o un virus, la insuficiencia cardíaca congestiva, así como el cáncer de pulmón canino, pueden causar tos.
- Pérdida de peso: Si tu perro pierde peso lenta o rápidamente sin motivo aparente, siempre es motivo de preocupación. Existen otros problemas de salud que pueden ocasionar la pérdida de peso, pero todos deben ser diagnosticados y tratados por un veterinario, por lo que es necesaria una cita para descartar un cáncer gastrointestinal.
- Aumento de peso: si tu perro aumenta de peso repentinamente o se infla sin motivo aparente, puede ser un síntoma de cáncer y debes pedir cita con tu veterinario.
- Cambios orales: Los cambios en las encías, la lengua, la boca o los labios de su perro, especialmente cuando se acompañan de sangrado u olor, pueden ser un signo de cáncer oral.
- Sangrados nasales: Las hemorragias nasales en un perro nunca son normales. Si a tu perro le sangra la nariz, es posible que tenga un objeto extraño alojado en su nariz, pero también puede ser un signo de cáncer.
- Cambios o problemas con las heces o la micción: un perro que de repente tiene problemas para orinar o defecar, tiene diarrea frecuente, se esfuerza para defecar, tiene sangre en las heces o tiene heces negras alquitranadas debe ser llevado al veterinario para un diagnóstico y tratamiento.
- Secreción de los ojos y la nariz: la secreción de los ojos y la nariz generalmente es causada por alergias u otros problemas comunes. Sin embargo, si la secreción es persistente, también puede ser un signo de tumores faciales u oculares.
- Convulsiones: las convulsiones, especialmente en un perro mayor que nunca ha sufrido una convulsión, deben tomarse en serio.
- Bultos o lesiones en la piel: un veterinario debe examinar bultos, protuberancias, crecimientos, llagas que no cicatrizan, costras que no desaparecen, áreas de hinchazón, puntos dolorosos o cambios en la piel y posiblemente realizar una biopsia.
- Dolor: si su perro tiene dolor o está protegiendo un área particular del cuerpo, podría ser una lesión o infección, así como un signo de cáncer.
